Noticias

12 Enero 2012

Artículo: Proyecto de Inserción Sociolaboral de Personas con Discapacidad Intelectual. Proyecto de Inserción Sociolaboral de Personas con Discapacidad Intelectual.



Preparación a la libertad

Trinidad Quevedo Rodríguez
Trabajadora Social APSA

Introducción
Desde el año 1995, FEAPS ha respondido a la situación de las personas con discapacidad que se encontraban dentro del sistema penal penitenciario en situaciones de máxima exclusión social. Hoy en día, esta respuesta se ha consolidado en un programa de intervención que se desarrolla en casi la totalidad del territorio español.
APSA, Asociación pro-deficientes psíquicos de Alicante ha formado parte de esta experiencia desde sus inicios, acompañando los procesos de reinserción social, así como también contribuyendo al desarrollo de nuevas alternativas de atención y de formación a través de jornadas y congresos de repercusión nacional.
En la actualidad hemos puesto en marcha un proyecto de Inserción Sociolaboral de Personas con Discapacidad Intelectual para preparar su integración en el medio abierto. Este proyecto ha querido demostrar la viabilidad de la reinserción cuando se cuenta con el apoyo necesario para favorecer la autonomía personal.
Siguiendo los últimos aportes de la Asociación Americana de Discapacidades Intelectuales y del Desarrollo (AAIDD) observamos que la mayoría de la población con la que trabajamos en el Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Fontcalent y que han cometido un delito, se encuentran dentro de los límites superiores de un diagnóstico de discapacidad intelectual.
Esto como se afirma por parte de la AAIDD supone un reto:
“Las personas con discapacidad intelectual que presentan puntuaciones de CI alto se enfrentan a retos importantes en la sociedad en todos los ámbitos de la vida adulta (…) Solo a través de una mayor comprensión de las discapacidades y limitaciones de cada persona con DI podremos lograr un mejor juicio clínico e identificar los apoyos adecuados y así mediante la provisión de apoyos individualizados podemos conseguir una sociedad más justa” (AAIDD Asociación Americana de Discapacidades Intelectuales del Desarrollo, 2011, pág. 219).
Ante esta realidad desde APSA, entendimos la necesidad de realizar itinerarios individualizados que respondieran a las necesidades particulares de las personas con las que trabajamos.



Desarrollo
El proyecto se inscribe dentro de la línea de trabajo que nuestra asociación viene desarrollando desde sus inicios. Hemos querido vincular la experiencia de reinserción directamente con la capacitación laboral siguiendo el espíritu de la Estrategia Española sobre Discapacidad 2012-2020 en la cual los objetivos se desarrollan en tres ámbitos fundamentales: mercado laboral; educación; pobreza y exclusión social.
En nuestra experiencia, la realidad de las personas con discapacidad intelectual que se han visto inmersas en situaciones de delito, responde a los tres objetivos marcados en la Estrategia. Es por eso que diseñamos itinerarios personalizados para responder a las necesidades de formación y de desarrollo de habilidades socio-laborales.
Este proceso de inserción comienza en el mismo momento en que la persona ingresa en el programa que APSA desarrolla dentro del Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Fontcalent. Después de un estudio exhaustivo con el fin de conocer las capacidades, hábitos, potencialidades y necesidades de la persona, se define el perfil candidato a formar parte del proceso formativo en el medio abierto.
Posteriormente se realizan las intervenciones con la Dirección General de Instituciones Penitenciarias, Juzgado de Vigilancia Penitenciaria y Junta de Tratamiento, en donde el papel del Trabajo Social reviste una importancia vital que supera ampliamente el mero hecho de las gestiones administrativas. Como define Richard Roche en su contribución a la obra de Saul Karsz :
“Nunca se recalcará lo suficiente hasta qué punto las acciones a favor de millones de individuos confrontados con las dificultades y hasta con las imposibilidades del acceso al empleo, a la vivienda, a la salud, a la alimentación o al consumo corriente, son insustituibles a la hora de preservar un mínimo de estatuto social” (Karsz, 2004)
El trabajador social actúa como nexo entre la realidad penitenciaria y el mundo asociativo, teniendo como objetivo la preparación para la vida en libertad a través de esta experiencia de integración. La asociación, actúa como una red social que acompaña a la persona con discapacidad intelectual favoreciendo el desarrollo de las capacidades que ella tiene y que en muchas ocasiones su contexto sociofamiliar no ha podido potenciar. En este sentido debemos recordar que el mundo asociativo engloba no sólo los apoyos laborales y formativos sino también los de la vida social, el ocio, y la socialización en sí misma cuya carencia ha estado en el origen de muchas de las situaciones de delito en las que se han visto inmersas estas personas.
Una vez que los equipos penitenciarios aprueben las propuestas y que su situación legal posibilite las salidas diarias del establecimiento penitenciario, el usuario comienza la experiencia formativa en el medio abierto, dentro de la cual se destina un monitor que lo acompaña orientándolo hasta que consiga su plena integración con el resto de los compañeros. Dentro de la integración el monitor acompaña la adaptación formativa que tiene que realizarse en el Centro de Orientación y Formación Laboral de APSA.
Entendemos que esta experiencia demuestra la apuesta permanente de APSA por trabajar favoreciendo los procesos de integración y de autodeterminación de las personas con discapacidad intelectual. Sin embargo sabemos que las situaciones de exclusión social merman las posibilidades de autodeterminación en todas las personas, más aún en aquellas que siendo personas con discapacidad intelectual se encuentran inmersas en situaciones de delito. El proyecto busca acercarse a esta realidad de máxima exclusión para acompañar el camino hacia la integración. Esta integración requiere del desarrollo de la autodeterminación que supone la potenciación de habilidades para realizar elecciones personales; responder a planificaciones y horarios; cumplir tareas, saber dónde y cómo buscar ayuda cuando se necesita, resolver los problemas tanto en situaciones familiares como en situaciones nuevas; y demostrar una adecuada asertividad y habilidades para defender sus propios deseos, opiniones e intereses (autodefensa). Este concepto de la autodeterminación desarrollado por la AAIDD nos marca el desafío de encontrar mediante nuestra intervención profesional, los apoyos necesarios para evitar que las personas con discapacidad intelectual puedan verse involucradas en situaciones de delito, ya sea por sí mismas o por la influencia de grupos externos. Y a la vez, para desarrollar los dispositivos necesarios para que en el caso en que hubieran cometido un delito, puedan reintegrarse de manera positiva a la vida en libertad.
El proyecto sigue en marcha. Sus objetivos no se circunscriben a lo laboral, sino que hunden sus raíces en el reconocimiento de las necesidades de apoyo integral de la persona con discapacidad intelectual. En palabras de Robert Castel “las poblaciones susceptibles de depender de las intervenciones sociales no solamente están amenazadas por la insuficiencia de sus recursos materiales que provienen básicamente de su trabajo, sino que también están fragilizadas por las rupturas de sus lazos familiares y sociales. Al final de este proceso, las condiciones económicas precarias se convierten en indigencia y la fragilidad relacional en aislamiento”. ( Castel. R. (2010, pags.15-16).

Bibliografía
AAIDD Asociación Americana de Discapacidades Intelectuales del Desarrollo. (2011). Discapacidad Intelectual. Definición, Clasificación y Sistemas de Apoyo (Undécima Edición ed.). (M. A. Verdugo Alonso, Traductor.) Madrid: Alianza Editorial.
Karsz, R. e. (2004). La Exclusion: Bordeando sus fronteras. Definiciones y Matices. Barcelona: Gedisa.
Castel, R. (2010). La discriminación negativa. ¿Ciudadanos o Indígenas? Barcelona Editorial Hacer

  • Compartir